El "tecnoestrés" afecta a 1 de cada 3 españoles

La revolución tecnológica era esto: la necesidad de estar conectado en casi cualquier punto del planeta y en cualquier momento, la posibilidad de obtener información necesaria al momento cuando necesitamos cualquier servicio o ayuda, la capacidad de realizar prácticamente cualquier gestión gracias a una pantalla y una conexión a la Red, las amistades virtuales,  la incapacidad de desvirtualización total, la recepción de los presentaciones de nuevos gadgets como acontecimientos dignos de celebración…

Pero todo este ajetreo conlleva, también, nuevas consecuencias: dolor de cuello, dolor de espalda, vista cansada, posibilidad de accidentes por no prestar atención a nuestra realidad inmediata, y, quizás lo más habitual y de lo que menos somos conscientes, el tecnoestrés.

Todos los expertos y organizaciones profesionales relacionadas con el tema coinciden: los dispositivos electrónicos causan lo que denominan “tecnoestrés”, un trastorno que padecen algunas personas que trabajan intensivamente con ordenadores, móviles o dispositivos electrónicos.

De hecho, una encuesta promovida por Intel determina que el 40% de los usuarios permanecen las 24 horas del día conectados a sus dispositivos y que 8 de cada 10 duermen con su teléfono móvil cerca. No es de extrañar, por tanto, que las consultas por este tipo de estrés hayan crecido el 20% durante los últimos 5 años.

La causa principal se relaciona con la dependencia, y en casos extremos incluso podemos hablar de adicción, de nuestros dispositivos electrónicos. De hecho, según el Observatorio Permanente de Riesgos Psicosociales de la UGT, “el tecnoestrés es un tipo de estrés provocado por la exposición continuada al uso de nuevas tecnologías de información y comunicación como Internet, los móviles, la televisión digital o el teletrabajo”. Las cifras hablan por sí solas, ya que en Europa el 21% de las personas se despiertan alguna vez o de forma obsesiva por la noche para consultar su teléfono móvil, según datos ofrecidos por NetApp.
 
Pero ¿qué es eso del "tenoestrés"?

¿Y por qué lo llamamos “tecnoestrés”? la realidad es que el término fue acuñado por el psicoterapeuta Craig Brod para definir una enfermedad generada por la incapacidad de enfrentarse a las tecnologías de un modo saludable. Como se trata de una patología que puede resultar grave para la salud de cualquier persona expuesta a la tecnología de manera incontrolada o poco racional, hay consejos que todos los usuarios deberíamos seguir sin excepción. Por ejemplo, hay que descansar 10 minutos por cada hora de trabajo frente al ordenador, emplear el teléfono móvil con moderación, escribir a mano y no solo en el teclado o reducir los malos hábitos posturales. Pueden parecer medidas evidentes, pero no todos las cumplen.

Es más, 2 de cada 3 personas confiesan tener problemas con los aparatos digitales y 1 de cada 3 admite haber sufrido estrés laboral con las nuevas tecnologías, según se extrae del libro ‘Tecno-Estrés’, del especialista José María Martínez Selva.

Además, el tecnoestrés provoca problemas de sueño (insomnio, inquietud, desvelo, descanso inadecuado), dolores de cabeza y musculares y trastornos gastrointestinales entre otros.

Y, aunque no todas las personas llegan a detectar trastornos poco habituales en su organismo provocados por el tecnoestrés, un porcentaje elevado de los usuarios de las nuevas tecnologías pueden llegar a mostrarse irritables, demostrar reticencia a recibir instrumentos sobre el uso de la tecnología, caer habitualmente en un sueño muy pesado y poco reparador o denotar una conducta obsesiva debido a la consulta continuada del email, chats y otros instrumentos de comunicación.