Conducimos el Audi de hidrógeno

Audi Q7 e-tron quattro

En la presentación internacional del Audi Q7 e-tron quattro hemos tenido oportunidad de conducir durante algunos kilómetros, el A7 h-tron quattro que utiliza el hidrógeno como combustible y por cuyo escape, de plástico, solo sale vapor de agua.

Es un hecho constatado que los automóviles eléctricos se benefician de aceleraciones brillantes, no arrojan al aire ni partículas ni CO2 y llevan a sus ocupantes en una atmósfera de silencio que tan solo se ve rota por los ruidos de rodadura, de las ruedas sobre el asfalto, o los aerodinámicos. Pero alimentar el motor o los motores eléctricos requiere baterías. Esto complica la utilización debido a que su capacidad de acumular electricidad es limitada y por tanto la autonomía que proporcionan.

Para resolver este problema hay marcas como BMW que con su i3 han incorporado un pequeño motor térmico (de gasolina en el caso del modelo bávaro) para que, a modo de generador, sirva para recargar sus baterías. El Grupo PSA (Peugeot Citroën) trabajó en la tecnología Hybrid Air  en la que el aire comprimido reemplazaba a las baterías  y alimentaba una bomba hidráulica capaz de trasmitir fuerza a las ruedas, además del motor  térmico. Pero las enormes inversiones que exigía este proyecto determinaron su abandono.

Hay otra solución para los vehículos eléctricos: fabricar la electricidad a bordo del propio coche y así liberar a las baterías de su almacenaje.

Audi,entre otras marcas, trabaja sobre la producción de energía eléctrica mediante una pila de combustible que utiliza el hidrógeno como combustible y por el tubo de escape, de plástico, solo sale vapor de agua.

El  A7 Sportback h-tron lleva una pila de combustible (formada por 300 células) bajo el capó delantero. La electricidad que produce alimenta dos motores eléctricos (uno delante y otro detrás) por lo que cuenta con cuatro ruedas motrices que trasmiten al suelo una potencia de 231 CV y un par de 540 Nm. La pila de combustible y la batería de iones de litio trabaja con una tensión diferente: por ello lleva un convertidor de corriente DC/AC para igualar la tensión. La unidad de electrónica de potencia del vehículo convierte la corriente continua de la pila y la batería en corriente alterna que alimenta a los motores eléctricos.
El A7 h-tron pasa de 0 a 100 km/h  en 7 segundos y alcanza una velocidad máxima de 180 km/h  y todo esto con una autonomía de 500 kilómetros.

Los depósitos de hidrógeno están situados bajo el maletero (se pierde algo de capacidad), delante del eje trasero  y en el túnel central. Una protección en carbono recubre  el aluminio con que están realizados estos depósitos que pueden almacenar unos 5 kilos de hidrógeno a una presión de 700 bares. La recarga de estos 5 kilos de hidrógeno se realiza en tan solo 3 minutos.

Según el ciclo NEDC,  el A7 h-tron consume alrededor de 1 kilo a los 100 kilómetros, por tanto con una carga de hidrógeno se tiene una autonomía de 500 kilómetros

Pero además de funcionar con hidrógeno, este Audi es enchufable: una recarga completa dura dos horas en una toma industrial (360 voltios) y cuatro horas en una doméstica (230 voltios) y con esta carga (la batería es la misma del Audi A3 Sportback e-tron, con una capacidad de 8,8 kWh) puede hacer 50 kilómetros.

 

Las sensaciones al volante

En carretera la primera impresión que nos proporciona es de silencio de funcionamiento. Ningún ruido de motor y los de rodadura bastante controlados (en realidad es que no estamos acostumbrados a escucharlos). Si se escucha el sonido del turbocompresor forzando el aire en las pilas pero los ingenieros de Audi nos explicaron que en los nuevos prototipos que ya tiene muy avanzados han resuelto este problema.

Las aceleraciones son correctas y agradables. El par está disponible  desde la arrancada o la progresividad del motor es apreciable. Por el contrario en las deceleraciones uno se siente menos a gusto por el extraño tacto del pedal de freno, propio de un coche eléctrico. Por otra parte la recuperación de la energía  en la frenada merecería un calibrado más elevado  para aprovechar un freno-motor más fuerte. También se dejan notar los 230 kilos que pesa de más en relación a un A7 2.0 TFSI quattro S tronic), y esos  1 950 kg en total son una importante masa que se transforma en inercia cuando hacemos un cambio rápido de trayectoria.

A parte de algunos reglajes como el del tacto de freno y la necesidad de darle un carácter más dinámico a su comportamiento, el Audi A7 Sportback h-tron está muy logrado. La comodidad y la autonomía (500 kilómetros) hacen de él un prototipo muy realista y viable.

El perfecto control de la tecnología  de la pila de combustible, la producción de hidrógeno y su distribución son etapas que hay que superar para que Audi comercialice un A7 h-tron.
 

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