Inversión para las startups innovadoras

Inversión para las startups innovadoras

Alentia busca empresas y proyectos con buenos profesionales, que obtengan resultados medibles, dispongan de un mercado internacional y un buen producto

Alentia Capital Alternativo es una red de inversores privados, actualmente formada por más de 130, interesados en invertir en proyectos empresariales viables y rentables, especialmente nacidos y desarrollados en Castilla y León. Esta iniciativa busca compañías «capaces de lanzar nuevas ideas, nuevos negocios y oportunidades» para ponerlas en contacto con inversores que, después de un análisis previo y profundo del proyecto, «estén interesados en convertirse en nuevos socios de esa empresa», explica su gerente Javier Cid Gil.

Cuando surgió en el año 2013, dentro del seno de la Asociación de Empresa Familiar de Castilla y León (EFCL), Alentia estaba orientada a proyectos de compañías con una cierta trayectoria y que contasen con un plan de crecimiento. Pero hace, aproximadamente, un año, «preguntamos a nuestros inversores si querían escuchar oportunidades de ‘startups’ y mayoritariamente dijeron que sí. Hemos comenzado este camino, buscando empresas vinculadas a las nuevas tecnologías y a los nuevos conocimientos».

Para lograr financiación, los inversores se fijan en el equipo humano de la startup, tener hitos medibles y contar con acuerdos de colaboración 

Javier Cid reconoce que el mundo de las ‘startups’ tiene sus propias singularidades y aspectos, que desde esta empresa analizan antes de ser mostradas a sus inversores y que resultan fundamentales. «Uno de ellos, puede que el principal, es el equipo humano que compone la ‘startup’. Las empresas están compuestas por personas, y es vital que en ellas hay profesionales capaces de resolver los problemas que siempre aparecen porque serán ellos quienes consigan sacar adelante el plan de negocio de la empresa».

Otro pilar fundamental es que la organización obtenga hitos medibles, métricas, contar con seguidores, tener acuerdos de colaboración, «en definitiva, que cuenten con cierto tipo de resultados, no tanto económicos , pero sí de otro tipo, que nos permitan conocer cómo evoluciona el negocio».

 

Mercado internacional

Para este tipo de empresas es fundamental contar con un mercado potencial interesante. Según Javier Cid, «los inversores quieren negocios que ya de por sí sean internacionales. Nadie que se plantee una ‘startup’ debe pensar en un mercado local, regional e incluso nacional. Hay que plantearse que la empresa tiene que ser internacional, con personas que dominen los idiomas y que estén dispuestas a viajar».

Finalmente, pero no menos importante. Las empresas tecnológicas deben tener un buen producto, distinto a lo que desarrolla la competencia. «Nosotros siempre preguntamos a los emprendedores qué saben hacer ellos y que no saben hacer los demás».

A su vez, desde Alentia observan y analizan las tendencias del mercado. En la actualidad, hay dos que resultan fundamentales en España. Por un lado, las ‘fintech’, empresas de tecnología que pretenden sustituir a productos bancarios, o bien prestando dinero a terceros o bien haciendo intercambios monetarios entre personas, «y que es un foco claro de los inversores españoles», y por otro lado, las empresas de búsqueda y selección de personal, lo que en inglés se llama ‘recruiting’. «Ya han aparecido algunas en Castilla y León, y esperaremos a ver cómo evolucionan».

Esta empresa recibe, directamente, propuestas de los propios empresarios y emprendedores, pero también acude a «foros donde observamos oportunidades de negocio. Ahora mismo, en España, hay buenas posibilidades para que los emprendedores tecnológicos puedan presentar sus proyectos a los inversores».

Durante sus más de dos años de existencia, Alentia ya ha realizado tres inversiones. La primera en el Hotel Monasterio de Valbuena de Duero, en la que un grupo de 17 inversores invirtieron 1,2 millones de euros. La segunda en Arbórea Intellbird, una compañía de Salamanca especializada en la fabricación de drones para la inspección industrial, donde invertimos 450.000 euros, y recientemente hemos cerrado una tercera operación de 1,2 millones de euros, a cargo de un grupo de 20 inversores, con una compañía biotecnológica de Salamanca, Immunostep. «En ningún caso, existe un compromiso de inversión ni una cantidad mínima para invertir. Creemos que es una forma de emprender invirtiendo en proyectos de terceros, con una expectativa de rentabilidad alta y una vinculación personal con el proyecto en el que se invierte, muchos más fuerte que los productos financieros habituales».

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