Al volante del nuevo Renault Zoe 40: más de 300 kilómetros reales de autonomía

El Zoe Z.E 40 llega con una batería de 41 kW , casi con el doble que la anterior.  

El primer Zoe, que llegó en  2013, tenía un motor fabricado por Continental y una batería de 22 kWh. La autonomía homologada era de 210 km de ahí su nombre de R210.
En 2015 llegaba el  Zoe R240.La batería es la misma, la de 22 kWh pero se pasó a un motor fabricado por Renault (de ahí la R), más eficiente, incrementando así en 30 kilómetros la autonomía homologada.

Y ahora llega el Zoe Z.E 40 con una autonomía homologada de 400 kilómetros. El motor es el mismo pero la batería cambia y mucho. Desarrollada con LG Chem, es de 41 kWh útiles, un 46% más de capacidad que antes, sin embargo mantiene el mismo tamaño  y el peso total (305 kilos) solo supone un incremento de 15 respecto a la anterior. El número de módulos (12) no varía ni tampoco el de celdas (192) pero la capacidad se incrementa. ¿Cómo se logra esto? Pues con más níquel, litio y cobalto, y con un mejor aprovechamiento del espacio disponible gracias a células más espesas y más juntas eliminando así espacios inútiles entre ellas. Si bien esta innovación duplica la autonomía no modifica ni la estructura del vehículo, ni el resto de sus prestaciones (velocidad de recarga, rendimiento, compatibilidad con diferentes tipos de bornes).

Un primer contacto

Por supuesto no esperamos que esta autonomía homologada en condiciones propias de laboratorio como es el Ciclo NEDC y que en la realidad solo con unas condiciones ambientales y de tráfico óptimo y con un conductor profesional especializado en eco conducción se puede alcanzar, sea la real.

La propia marca habla de 300 kilómetros y en e-volucion eso es lo que buscábamos comprobar cifras reales en una primera toma de contacto realizada con dos conductores diferentes que ha incluido recorrido urbano e interurbano (por autovía y carreteras de segundo orden y a una temperatura ambiente de 11º, sin lluvia y de día, sin necesidad de utilizar el alumbrado). En una distancia de 110 kilómetros manteniendo un ritmo de conducción y velocidad sin superar las limitaciones legales pero tampoco sin ir a velocidades muy por debajo de las mismas  (una velocidad media de 60 kilómetros) el consumo medio a los 100 kilómetros ha estado en los 13,5 kWh y quedaba una autonomía restante de 188 kilómetros.

Por tanto hablar de 300 kilómetros de autonomía se convierte en una cifra válida que incluso se puede superar con una conducción más eficiente que la que hemos realizado.

Las sensaciones al volante no cambian. La capacidad  de aceleración es más que suficiente en cualquier circunstancia (y francamente contundentes cuando arrancamos, por ejemplo a la salida de un semáforo). La suspensión no se muestra incómoda  y la sensación de suavidad de funcionamiento  del grupo motor eléctrico y su respuesta instantánea está muy por encima de cualquier modelo de motor térmico  o híbrido, sobretodo en ciudad.

Consideraciones sobre la recarga

En cuanto a la operación de recarga es interesante hacer algunas consideraciones. Partimos de que  hay tres tipos de punto de recarga donde podemos realizar la operación. En los Normales (hablamos de 3 a 11 kWh) , en los de menos capacidad como es uno de 3 (un enchufe de electrodoméstico) tardamos 24 horas en hacer una recarga al cien por cien partiendo de cero pero ya en los de 7 a 11 kWh (una Walbox de pared como la que te vende la marca por unos mil euros para poner en el garaje o plaza de aparcamiento)  la carga completa nos lleva unas siete horas , el tiempo de una noche. En un punto de carga Acelerada (22kWh) se hace una carga completa en unas 2 horas.

Y luego hay puntos de carga Rápida, la potencia de demanda que permiten es muy alta, entre 44 y 50 kWh. En estos últimos podemos llegar con la pila muy vacía y en apenas una hora llenarla. El tema es que como hay muy pocos puntos de este tipo, por temas de costes de fabricación el cargador Camaleón integrado en el motor Renault eléctrico la marca no ha permite este tipo de recarga. Pero imaginemos que tenemos acceso a uno de estos escasos puntos de recarga Rápida. Entonces tenemos una opción que es solicitar a Renault un Zoe con motor Continental que si equipa la carga Rápida, previo pago de 750 euros a mayores. Pero esto también tiene sus inconvenientes ya que es un motor, el Continental, menos potente que el Renault (uno da 88 CV y el otro 94 CV), es menos eficiente (mayor consumo) y así la autonomía homologada se queda en 360 kilómetros. Como en realidad en situación normal no dejaremos la batería a cero ni tampoco llenaremos a tope, decidirnos por el motor Continental para permitirnos usar recarga Rápida no parece muy aconsejable.  Así que lo que tenemos que considerar es que partiendo de cero de carga,  bastan 30 minutos de media para que el Zoe R90 Z.E. 40 disponga de una autonomía adicional de 80 kilómetros desde la mayoría de los puntos de carga de acceso público disponibles en Europa. Y basta una media de 30 minutos para recuperar una autonomía adicional de 120 km.

Y cuánto nos cuesta
El nuevo  Zoe R90 Z.E. 40 tiene unos precios de partida con la campaña de ayuda que ha puesto en marcha la marca de  19.125 euros (acabado básico Life),  20.915  (Intens) y 23.725 euros en el tope de gama que es el nuevo Bose. Con estos precios compramos el coche pero no la batería. Si queremos comprar la batería, hay que sumar 7.500 euros. Si optamos por alquilarla, el coste es en función de los kilometrajes. Por debajo de 7.500 kilómetros al año, nos costará 69 euros al mes. La garantía es de 8 años o 160.000 km cualquiera que sea la fórmula de compra del vehículo.

En la situación de alquiler, el usuario puede demandar la sustitución de la batería cuando ésta haya perdido un 25 por ciento de su capacidad útil de almacenamiento y del 33 por ciento cuando es comprada.

Y si tenemos un Zoe con la batería de 22 kWh de capacidad y queremos cambiarla por la nueva de 41 kWh: una mañana de taller y una factura de 3.500 euros que incluye tanto la misma batería como la mano de obra de desmontaje y montaje así como el reciclado.

El doble de autonomía de Zoe otorga más confianza y mayor libertad de movimientos.

Así podemos recorrer distancias 2 veces más largas. Facilita los trayectos más largos que los que se suelen realizar a diario, así como los imprevistos. En definitiva, es más realista pero aún nos quedan muchas pruebas por hacerle, ya les contaremos.

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