La confianza, pilar de la economía colaborativa

Son arquetipos de empresas triunfadoras en la era digital  en tiempos de crisis. Sus impulsores vieron oportunidades en caminos por los que otros pasaron de largo. El bloque de debate ‘Hacer negocios en la era digital avanzada’ sirvió para poner el foco en cómo la economía colaborativa está revolucionando las relaciones comerciales otorgando un papel activo al consumidor.

«Vivimos una auténtica revolución en la que todo se puede compartir: la casa, el coche, las herramientas, el conocimiento, viajes... Hay miles de comunidades de personas con las mismas necesidades», explicó Jaime Rodríguez Santiago, directivo de BlaBlaCar para España y Portugal, la plataforma que pone de acuerdo a personas con necesidad de viajar a un mismo destino compartiendo automóvil y gastos.

El 76% de los viajes de entre 100 y 800 kilómetros que realizan los europeos tienen una media de 1,7 ocupantes por vehículo. De la necesidad de facilitar la movilidad comunitaria bajo demanda nació en Francia esta firma que ahora se ha extendido por 22 países y cuenta con 45 millones de usuarios en el mundo, creciendo a un ritmo de 1,5 millones de viajeros cada mes.

«Somos un buscador de viajes que se asienta en una comunidad de confianza entre personas que no se conocen de antemano y ya movemos más viajeros que British Airways con sus aviones», apuntó Rodríguez de Santiago, reseñando que BlaBlaCar facilita una forma accesible de movilidad al pasajero, y al conductor un ahorro al compartir el gasto de combustible, lo que también reduce emisiones contaminantes.

El usuario del servicio lo valora en la plataforma, anotando a quien lo realiza una puntuación que da cuenta de su reputación. «La confianza es la base de la economía colaborativa y es limitada», señaló. «La tecnología está alterando la confianza y las relaciones entre personas, las estrellas de los hoteles han quedado obsoletas frente a las opiniones de los clientes en la Red; hacer las cosas bien es la clave».

Esa seguridad en el buen servicio es también la fórmula que reivindica Miguel Caballero, fundador de Tutellus, la plataforma de aprendizaje colaborativo más grande del mundo hispano, que ofrece miles de videocursos ‘on-line’ en los que el alumno paga una cantidad al profesor. «La videoformación es interactiva, dinámica y gusta al alumno; es directa, eficiente, la controla el cliente y no al revés, además, el contenido lo generan los usuarios», comenta el impulsor de esta plataforma colaborativa que cuenta con algún profesor que gana 10.000 euros al mes por el valor que dan los alumnos a sus conocimientos y su modo de transmitirlos. «Tenemos un millón de alumnos, y hay profesores que se sacan sobresueldos de 300 y 500 euros mensuales», remacha Caballero.

A quien le dio un vuelco la vida en 2010 fue a Juan Luis González, fundador de Orange 3, dedicada a la venta ‘on-line’ de naranjas. A sus 39 años había sido director ejecutivo de varias empresas hasta que un infarto le cambió la vida. Decidió volver a la empresa familiar de cultivo de naranjas nacida en 1916 en Córdoba. «El objetivo era vender naranjas contando la historia de la empresa y enseñando al cliente las distintas variedades; si formas e informas, vendes». Su experiencia le lleva a asegurar que la prescripción viene de los clientes. «Si a la reputación de tu marca le sumas una historia personal, eso cala en la gente».

 

Foto: Retos e ideas Miguel Caballero, Jaime Rodríguez, Jaime Rojas (El Norte) y Juan Luis González. ::R. Gómez

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