“Es importante que pensemos en lo que verdaderamente nos hace únicos: nuestro pensamiento y nuestras emociones”

Mosiri Cabezas vive la transformación digital como parte de su vida. No es solo su trabajo o una simple adaptación a los tiempos que nos toca vivir. La tecnología implica cambio en todos los niveles de nuestra existencia: hacer negocios, comprar, vender, relacionarnos, conectarnos y entender los cambios que vendrán en el futuro.

Será un auténtico privilegio escucharla en el II Congreso r-evolución, que tendrá lugar los días 13, 14 y 15 de octubre en formato íntegramente digital. Su ponencia será el día 14 de octubre a partir de las 18 h en la web de El Norte de Castilla y en la propia web del congreso.

Este congreso cuenta con Telefónica como patrocinador oro y con la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Valladolid como patrocinadores plata.

 

• Inteligencia artificial, blockchain… ¿cuál es el siguiente reto que nos depara la tecnología?

Vivimos un período de cambio constante y tremendamente rápido que en muchas ocasiones nos empuja a simplemente adoptar nuevas tecnologías, nuevas maneras de vivir y, en nuestras empresas, nuevas maneras de gestionar. En ocasiones esto implica reaccionar a gran velocidad, sin darnos cuenta del profundo cambio que la trasformación (digital) está provocando en nuestra ética y en nuestros valores como individuos y como organizaciones.

Como dicen muchos, “vivimos un cambio de era”, un cambio de paradigma que no tiene parangón pero, aunque la tecnología ahora sea exponencial y no lineal, aunque nos enfrentemos a la integración del dato y no a la imprenta, al blockchain y no la máquina de vapor, a la automatización frente a la industrialización… hay algo que no debemos perder de vista ni en nuestras vidas ni en nuestras responsabilidades: se trata de quiénes somos en realidad, cuál es nuestro propósito, nuestros valores, y cuáles son las líneas que, como sociedad, no podemos permitirnos cruzar.

 

¿Tenemos que asustarnos porque la tecnología sea, más inteligente que nosotros?

No se trata de asustarnos sino de tener cautela y saber que tenemos en juego lo que somos como sociedad; no tenemos que perder de vista que los que debemos marcar hacia dónde vamos somos nosotros. La transformación que estamos viviendo, aunque sintamos que es profunda, se está integrando en nuestras vidas y las de nuestras empresas de manera incremental. La crisis de la pandemia del coronavirus que estamos viviendo nos ha puesto ante un espejo brutal, esta llamada “nueva normalidad” viene a demostrarnos que en realidad lo que somos y lo que anhelamos como seres humanos no es tan distinto a lo que éramos en esencia hace 100 años. La tecnología tiene que estar a nuestro servicio, tiene que ser nuestra herramienta para poder avanzar como sociedad, y no al revés.

 

Ante una sociedad hiperconectada ¿no se añora el contacto humano, la vuelta al pueblo y a los orígenes?

La revolución digital está cambiando el orden de prioridad de nuestras motivaciones. Creemos que tenemos el control, pero sabemos que el Big Data y todos sus derivados son capaces de esculpir la manera en la que pensamos e incluso definir cómo votamos, cómo actuamos.

¿Qué sociedad estaríamos creando si lo básico se desprecia y lo elevado se pervierte? Como apuntaba anteriormente, 2020, con la crisis sanitaria que estamos viviendo ha venido a ponernos los pies en el suelo. El confinamiento extremo que vivimos en marzo nos ha hecho anhelar lo sencillo, lo básico, la piel, los abrazos y besos, a nuestra gente, a nuestros mayores. Pasear al aire libre, disfrutar de nuestros pueblos… volver a nuestro hogar, al útero materno, a la seguridad que nos da lo conocido, lo que amamos. El papel del hogar ha cambiado radicalmente, antes era algo secundario, y ahora ha pasado a ser algo primordial.

 

¿Cuáles son las tendencias sociales que deberán tener en cuenta las compañías para sobrevivir los próximos diez años?

Cuando se vive una crisis de estas dimensiones, la vida cambia para siempre.  Hay determinadas cosas que no van a volver a ser como eran. Como empresa, estaremos mejor preparados para afrontar el futuro de lo que lo hemos estado nunca. En resumen, esta situación ha sido y es una ‘prueba piloto’ de lo que ha de ser el nuevo modelo.

Creo que ha llegado el momento de que, aquellos que tenemos responsabilidades de educación y de gestión, paremos y pensemos para pasar el filtro de nuestros valores y proyectar en nuestro futuro el efecto de lo que entre todos estamos hoy construyendo. Más allá de nuestras empresas, educamos a los futuros dueños del mundo, diseñamos su formación dentro y fuera de las aulas y les educamos con nuestro ejemplo, con nuestra manera de vivir, de comprar, de consumir, de descansar, de ocupar nuestro tiempo libre, de comportarnos con los demás, de cuidar el planeta.

A veces, hablamos de sostenibilidad. Me gustaría que diseñáramos una evolución digital sostenible, donde la sostenibilidad de lo que nos hace humanos y maravillosos, esté por encima de modas, de tecnologías, de intereses monopolísticos, de edades… y donde utilicemos esa tecnología para reivindicar nuestras capacidades magníficas e insistir en protegerlas y mejorarlas, complementarlas, pero nunca anularlas. Donde defendamos el largo plazo, el nuestro, pero sobre todo el de nuestros hijos, nuestro planeta y nuestras empresas. Donde respetemos a nuestros clientes, pensemos en ellos de manera honesta y mejoremos cada día para procurarles una vida mejor.

 

IKEA está pasando de los macro centros, a tiendas en el centro de las ciudades o estudios con asesoramiento personalizado ¿no son estrategias contradictorias?

No hay contradicción alguna, se trata de ofrecer lo que las personas necesitan en cada momento, estar cerca de nuestros clientes y de sus necesidades. En España IKEA invertirá alrededor de 150 millones de euros en los próximos 3 años dentro de un plan ambicioso de expansión y transformación con el que esperamos generar cerca de 750 nuevos puestos de empleo directos. Esta inversión se enmarca además dentro de una estrategia global para abrir nuevos formatos de tienda en el centro de las ciudades y llegar así a más personas. 30 ciudades en todo el mundo acogerán estos nuevos puntos de contacto con diferentes formatos de proximidad, siendo Madrid y Barcelona dos de las ciudades elegidas.

Este plan incluye también la inversión en la mejora de instalaciones y servicios y el impulso de formatos ya existentes, como los IKEA Diseña. Además, queremos destinar parte de nuestros recursos a incrementar la capacidad logística de nuestras tiendas para adaptarlas a la nueva realidad y dar respuesta al auge de la demanda online.

Esta nueva hoja de ruta es resultado de la apuesta del Grupo por España, queremos ser más accesibles y asequibles para dar respuesta a necesidades que se han visto acentuadas en el contexto COVID: un menor nivel adquisitivo, espacios más pequeños, un alto interés por la sostenibilidad y la digitalización y la necesidad de reforzar el canal online y logístico.

 

La temática del II Congreso r-evolución son las emociones en la web ¿es ese el salto que les falta a las máquinas? 

Las máquinas nunca podrán sustituir a las personas. Creo que es importante saber poner los límites de lo queremos que sea la transformación digital. Mientras hablamos de la cuarta revolución industrial, de inteligencia artificial y del paradigma que estamos viviendo, creo es importante que nos detengamos a pensar en lo que verdaderamente nos hace mágicos o únicos como seres humanos: nuestro pensamiento y nuestras emociones.

En este momento de velocidad y transformación, necesitamos seguir dedicando tiempo a conectar nuestras manos y nuestro cerebro, a desarrollar nuestra capacidad de pensamiento y a estimular nuestra habilidad única para sentir, precisamente para poner esos límites de los que hablamos.  La inteligencia artificial ocupa espacios que tienen que ver con el hacer en términos de eficiencia y productividad, pero esto no tiene por qué ser una amenaza: podemos verlo como un regalo de tiempo extra en el que dedicarnos a pensar y a emocionarnos para volver lo básico y a nuestra esencia, conectando nuestro cerebro, nuestras manos y nuestro corazón.

 

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